Más allá del fenómeno de los centros culturales en Bogotá: prácticas emergentes, nuevas fábricas de la práctica artística y cultural.
La propuesta siguiente parte de la inquietud frente a la creciente oferta de centros culturales en Bogotá, entendiéndolos como espacios alternativos de creación-formación-circulación de prácticas artísticas y culturales emergentes.
Hay tres puntos específicos que nos acercarían a la reflexión y vigorización de la razón crítica que impulsa éstos proyectos emergentes:
1. Análisis de las dinámicas sociales que se generan en estos espacios, acercamiento a sus lógicas discursivas.
2. Formas de circulación y producción del conocimiento en la actividad plástica y cultural. ¿Bajo qué régimen estético temporal se inscriben estas puestas en escena?
3. Cuál y cómo resulta ser el accionar político y rebelde de estos espacios alternativos-independientes de la institución oficial del arte y sus agentes.
Lejos de un análisis parcializado, la siguiente propuesta se enmarca en una descripción-análisis de los nuevos modos de producción de sentido en la actividad artística, un paso posible a la re-flexión, vislumbrando los retos y coyunturas a las que se enfrenta la práctica y sus fenómenos.
En Bogotá, la creación en 2002-2003 de Piso tres, marca el inicio de las propuestas underground para la circulación de la cultura, desde su concepción trans-disciplinar y política, piso tres fue un semillero-laboratorio de experimentación y fortalecimiento de la ola grafitti, skate, dj’s, vj’s, mapping, nuevo circo, bandas punk-rock y hip-hop emergentes hasta movimientos políticos jóvenes de izquierda.
La producción y difusión de sus actividades se establecía casi exclusivamente en el círculo underground vigente, en perspectiva éste espacio significa un hito en la construcción cultural de la ciudad y abrió paso a espacios públicos de participación: desde protestas-activismo político hasta un evento aún vigente y en crecimiento como bogotrax. A pesar de su insistente trabajo y activismo, piso tres fue arrinconado hasta desaparecer en 2009, sin embargo su acontecer dejo el camino abierto a la continuidad de los propósitos de circulación y experimentación en las nuevas prácticas culturales, sin inscribirlas ni legitimarlas en los mecanismos exclusivistas de la institución arte-cultura.
Ya desde 2006-2007, hasta el momento, en Bogotá empieza una creciente oferta de centros culturales pensados, en principio, con las lógicas sobre las que se proyectaba Piso tres: El eje centro cultural, de hijos e hijas de la violencia (grupo formado en piso 3), El taller, Casablanca centro cultural, Espacio ciento uno, Espacio ciento seis, Casa 15 -16, La Peluquería, y espacios ya legitimados como La Residencia y La casa de Cartel Urbano. A partir de esto abordaremos sus características y particularidades pertinentes.
Escenario actual.
La creación de éstos espacios independientes que abogan y gestionan la formación, investigación-discusión, creación y circulación descentralizada de los diferentes ámbitos de la cultura lejos de los mecanismos de legitimación en las variaciones exclusivistas, parecen ser una consecuencia lógica de las dinámicas temporales ante las que se enfrentan; la extensión-rebelión del arte se presenta, en principio, al margen de la institución arte desplegando modificaciones de función y situaciones en una estética del acontecimiento que hoy en día se resuelve en una estética de lo performativo. (Marchán Fiz, 2008, 146).
La modificación primera en el escenario Bogotano –como ya se mencionó- resulta ser Piso tres, ¿qué modos le siguieron?, ¿qué transformaciones sufrió la performatividad de las propuestas de los centros culturales vigentes? ¿Sigue siendo posible la generación de espacios de confianza que posibiliten diálogos, reflexiones y espacios/grupos trabajo frente a la actividad cultural?
Partiremos del principio del auto desmantelamiento de la propia práctica, de su tradición, ésta se apoya en la extensión del arte hacia la cotidianidad, una extensión visible en el derrumbe de las jerarquías de los discursos, la puesta en escena constituiría –idealmente- la participación activa e igualitaria de la acción política, experimentación sonora, musical, ornamental y plástica; más allá del campo lingüístico la actividad se acerca a la nivelación generalizada de todo orden del discurso: pragmatismo, si se quiere; efectismo y posible espectacularización del mercado potencial de la práctica artística, si se obvia el precepto underground, contracultural y político que lo define como espacio independiente.
El fenómeno emergente inscrito en una masa generacional específica, regida por órdenes estéticos e ideológicos muy homogéneos, se caracteriza por incluir grupos sociales realmente jóvenes (rango de edad de 20 a 30 años). Grupos sociales que posibilitan el intercambio simbólico a través del establecimiento de redes de relaciones ante la cotidianidad desde su experiencia y experimentación artística, la relación desde la academia, la aprehensión de la realidad, la práctica en sí y la emergencia por ampliar su radio de valores.
Sin embargo esta red de relaciones da cuenta de las tensiones que protagonizan lo institucional y lo anti-institucional, -antagonismos interdependientes del campo cultural (parafraseando a Bordieau)- , inherentes a la economía política del signo artístico en la circulatio permanente de actualidades, como paseo previo a toda legitimación de lo nuevo, en la confianza de la transgresión que no sería más que promesas de futuro para unas obras (Marchán, 2008), entonces más que el indicador del desplazamiento epocal y de las transformaciones actuales de los lenguajes visuales contemporáneos se convertiría el ideal de descentralización en un medio para la legitimación oficial futura de sus producciones.
Es en este punto donde el concepto fábricas de la cultura[1], puede significar la problemática de los centros culturales, pues si se mira juiciosamente, muchos de sus medios mecánicos -cotidianos- convierten a las economías estables del sentido entre -artista-obra-espectador en espectáculos que posibilitan el potencial mercado del arte y la cultura nuevas, el destello de la circulación aspira vencer las resistencias de la institución, ésta fabricación de economías de sentido, micro sistemas culturales autónomos y caldo de cultivo de futuros hits del arte pueden dar cuenta del potencial galerístico de éstos centros, sin referirnos de forma peyorativa al funcionamiento de la galería, se quiere hacer hincapié en el afán de mercantilización, promoción y circulación exclusiva de sus productos; si bien no se enmarcan en las exclusividades de la institución o del circuito, se inscriben en circuitos exclusivos emergentes, auto marginales, productos, a su vez, de la institución misma.
Entonces, si el sentido de las propuestas escenográficas-performativas de las que se vale la práctica plástica y cultural es pretender una estetización generalizada de la existencia exclusiva dentro de sus círculos-tendencias, estamos hablando de fábricas potenciales de cultura, mercados y economías potenciales, generación de empleos creativos, desarrollo urbano, previsión del ocio en el clímax de la sociedad de la información. Sin embargo el compromiso que representa la gestión cultural frente a la masa generacional no homogénea ni exclusiva, a los espacios físicos en los que se instalan, y en general a la constitución social, se vería, lamentablemente, relegada.
Es importante entonces, reflexionarnos como agentes activos desde estas realidades, pensarnos desde nuestra dimensión propia de dimensión geopolítica del conocimiento, y re-plantear los presupuestos epistémicos que median y/o mediatizan la práctica cultural actualmente.
Las líneas anteriores constituyen entonces los análisis y percepciones primeras del escenario cultural –alternativo en Bogotá. Se propone así la construcción inicial de un debate juicioso frente a la problemática de los centros culturales, abierto entonces a cualquier opinión, aporte, etc.
REFERENTES.
BREA, José Luis, Noli me legere, el enfoque retórico y el primado de la alegoría en el arte contemporáneo, Cendeac, Murcía, 2007.
CARRILLO, Jesús, Nuevas fábricas de la cultura: los lugares de la creación y la producción cultural en la España contemporánea. http:// medialab-prado.es/mmedia/689 .
MARCHÁN FIZ, Simón, Desenlaces: la teoría institucional y la extensión del arte, Estudios visuales # 5, 2008. http://www.estudiosvisuales.net/revista/index.htm
WALSH, Catherine, Estudios culturales latinoamericanos, Retos desde y sobre la región andina, Universidad Andina Simón Bolívar, Abyala, Quito, 2003.